Entrevista a Rubén Ibarra, trabajador del SNTISSSTE

Entrevista con Rubén Ibarra Flores, trabajador del SNTISSSTE que elabora las mamparas de los eventos

Esta entrevista se realizó con un personaje muy conocido y querido en el SNTISSSTE, pues su trabajo puede ser considerado artesanal, ya que maneja el unicel con tal pasión y precisión que transmite la fuerza y fragilidad de sus productos; gracias a su compromiso ha construido una trayectoria impecable; su labor le ha valido el reconocimiento de mucha gente; primero el de sus compañeros y después de quienes lo conocemos.

Rubén es un hombre maduro, de mediana estatura, bastante delgado por una enfermedad que le aqueja; tiene el cabello quebrado y su vestimenta es informal; pantalón de mezclilla y playera blanca con el logo del Sindicato; sus manos lucen ásperas, a simple vista nos muestran el trabajo rudo que ha desempeñado durante varios años; con una voz emocionada y un tanto nerviosa nos cuenta un poco sobre él.

Pregunta del reportero (P).- Hola Rubén, comienza diciéndonos tu nombre completo, dónde naciste, edad y antigüedad en la Institución.

Rubén (R).- Hola, mi nombre es Rubén Ibarra Flores, soy originario del Distrito Federal, ahora Ciudad de México, tengo 58 años de edad y 33 de servicios en el ISSSTE.

(P).- ¿Eres casado? ¿Tienes hijos?

(R).- Soy divorciado y mis hijos son: Lizbeth de 29 años, Joshua de 24 y Leslie de 15.

(P).- ¿Cuál es tu centro de trabajo o adscripción?

(R).- Yo pertenecía a los multifamiliares “Juárez” del ISSSTE, ubicados en la colonia Roma Sur; posteriormente el Instituto se deshizo de ellos al vendérselos a quienes vivían ahí; luego de eso, estando comisionado aquí en el Sindicato, fui reubicado en la Escuela Primaria “Pensiones”, correspondiente a la Sección VI del SNTISSSTE, en la calle Ignacio Ramírez, de la colonia Tabacalera, en la Ciudad de México.

(P).- ¿Dónde comenzaste a trabajar? ¿Cómo llegaste al Sindicato?

(R).- La verdad me costó trabajo entrar al ISSSTE, prácticamente yo vengo colaborando en el Sindicato desde Tresguerras, soy de los más viejos, de los que nada más quedamos Juan Mújica y yo; yo me inicié en la Sección VI, que por aquellos años se ubicaba en el quinto piso del edificio de Tresguerras, en la plaza de la Ciudadela. El licenciado Francisco García Culebro, entonces Secretario General de la Sección, y el señor Rodolfo Álvarez Montoya, si no mal recuerdo, ya jubilado, fueron quienes me invitaron a trabajar en la representación seccional y de corazón acepté.

Para el licenciado García Culebro fui una piedra en el zapato: me aferré, dije voy a entrar porque voy a entrar, lo cansé y me gané la confianza; en ese entonces la Sección VI tenía una bodega donde estaba la ropa, había juguetes y otras cosas, y me gané tanto esa confianza que me dijeron que me haría cargo de eso; la verdad me sorprendió, estuve día tras día, a veces era el primero en llegar y el último en irme, por la confianza que me gané, esa fue mi gran lucha.

Pocos años más adelante, es el mismo licenciado Francisco García Culebro, ya como integrante del CEN, quien me invitó nuevamente para trabajar en el SNTISSSTE, en la elaboración de mamparas con unicel, actividad que tenía idea de qué se trataba, por lo que me llamó mucho la atención y desde entonces doy gracias a Dios porque me ha gustado mi trabajo.

(P).- ¿Alguien te enseñó a hacer mamparas?

(R).- Para la elaboración de mamparas aprendí mucho del señor Gabriel Guzmán Jiménez, compañero ya retirado; éramos cuatro los que aprendimos a hacer esto, ahora sólo quedamos Raúl Virgilio Ramírez y tu servidor.

(P).- ¿Cuánto tiempo te lleva hacer una mampara? ¿Qué material usas?

(R).- Básicamente, de tres a cuatro días, aunque hay ocasiones en que alguien se acomide y me ayuda, pero cuando me llego a quedar solo me lleva más días; lo que hacíamos servía de relajamiento para algunos, había compañeras que venían a desestresarse, me ayudaban a marcar y cortar las letras.

En cuanto a material es primordial el unicel, para mí sigue siendo la mejor opción hacer a mano las letras y los logotipos a escala, con guías de cartón que se fijan con alfileres, para lo cual hay que tener mucha paciencia e ingenio; prácticamente es un arte pintar las letras y logotipos, se usa pintura vinílica y los cortes los hago con unas navajitas que yo mismo hago con pedazos de segueta, ya que pensaban que se compraban, además de regla, lápiz o algo que pinte, cinta canela, pegamento, principalmente se utiliza eso.

(P).- ¿De lo que haces hay algo que no te guste o se te dificulte?

(R).- No. En ese aspecto, como te comenté anteriormente, me gusta mi trabajo, siempre lo he dicho, gracias a él yo estoy aquí, desde que me invitaron me dijeron que venía a trabajar y la persona que me invitó créeme que hasta la fecha no le he quedado mal.

(P).- ¿Cuál mampara consideras que ha sido tu favorita, la que más te ha gustado o la que se te ha dificultado hacer?

(R).- Híjole, pues es difícil, todas han sido una satisfacción, pero recuerdo que hace algunos años, cuando el doctor Hugo Domenzain Guzmán le pidió en ese entonces al Oficial Mayor lo apoyáramos con una mampara con todo y la firma del doctor para un evento, le gustó tanto que después del evento nos pidió de favor que si se podía quedar con ella, creo que esa fue una de las más complicadas.

En la época del licenciado José Luis Acosta Herrera se hizo el escudo nacional, que se colocaba en la fachada del edificio sede, incluso el escudo y un rompecabezas del aparato digestivo, los hice para mi hija en un trabajo escolar y la felicitaron los maestros.

En la gestión del doctor Trinidad Reyes Alcaraz, en un festejo por el Día de la Secretaria, se tomaron los modelos de una revista para la mampara y quedaron tan bien que hasta las compañeras nos decían que habían quedado bonitas y yo les dije que era un pedacito de cada una de ellas. También, en un festejo del Día del Niño, hicimos los personajes infantiles de la época como Blanca Nieves y los siete enanos, o cuando la IRO-FIET hizo una reunión aquí en la sede nacional, un chileno que recorrió el edificio y nos vio trabajando en la mampara para el evento se quedó muy impresionado.

Así como esas y otras muchas mamparas nos elogiaban, nos aplaudían, nos daban las gracias por la labor que desempeñábamos, incluso actualmente, tanto Raúl Virgilio como a mí nos siguen dando las gracias; tan sólo ahora, con el fallecimiento del señor Director, licenciado Sebastián Lerdo de Tejada, que en paz descanse, la gente que vino y vio el trabajo se quedó sorprendida por lo que se estaba haciendo.

Me siento satisfecho por el simple hecho de ver el trabajo que hemos realizado, porque no nada más soy yo; y más cuando inicia y termina un evento, doy gracias porque todo sale bien.

(P).- ¿Para hacer las mamparas hay algo que te inspire o te ayude hacer mejor tu trabajo?

(R).- Sí claro, pongo música, de acuerdo al estado de ánimo en que me encuentre: rock, balada, cumbia, salsa; hasta los compañeros me dicen: “Rubén, qué pasó, con esa música”, la música me inspira y hago mejor mi trabajo.

(P).- ¿Tienes pasatiempos?

(R).- Escuchar música y ver películas de acción; canciones de Pedro Infante, Javier Solís, José Alfredo Jiménez, música de los 60´s, 70´s, 80´s, tropical, sonoras, en sí me gusta todo tipo de música, menos la de banda. 

(P).- ¿Tienes alguna anécdota para contar cuando estuviste laborando en Ciudadela?

(R).- Pues sí, recuerdo lo que viví en carne propia cuando sucedió el sismo de septiembre de 1985, yo vivía en la calle de Perú, en el Centro de la ciudad. Esa mañana, al llegar al edificio sede en Ciudadela, chequé mi tarjeta de asistencia a las 07:19 horas, justo cuando empezó el temblor; inmediatamente que llegué me pidieron que subiera a cerrar las llaves de los depósitos de gas que se encontraban en el techo, afortunadamente no me paso nada, ya que el edificio sufrió daños estructurales.

Luego de eso y por un corto periodo regresé al multifamiliar “Juárez” como brigadista para apoyar en el retiro de escombros, hasta que concluyeron los trabajos de obra de la nueva sede del SNTISSSTE, en Fuentes Brotantes.

(P).- ¿Ahora cuál es tu principal función?

(R).- Pues sigo haciendo mamparas sólo para eventos especiales, la operación de las cabinas de audio en la Sala Internacional y la de Plenos, en la sede sindical y en oficinas alternas; además de estar al pendiente de micrófonos, cañones, pantallas, así como instalar y desinstalar mesas y sillas, entre otras muchas actividades en las que hay que apoyar, lo que hago con mucho gusto.

(P).- ¿Agradecimientos?

(R).- En primera, doy gracias a Dios de estar aquí, de seguir con vida; cuando cumplí 30 años de servicio di gracias porque cuando inicias tu vida laboral te haces la pregunta sobre si vas a llegar o no y piensas en el tiempo que te falta para cumplirlos y ya quiero cumplir los 35; y yo creo que va a ser mi último año.

Dice el dicho que lo que siembra uno es lo que cosecha; yo vivo agradecido con mucha gente de aquí, que ya se retiró, que ya no está, se preocupa por mí, gente que me estima, que me quiere y todo eso se gana, ni con todo el oro del mundo, te lo puedo asegurar, se paga.

También quiero agradecer a “Luismi”, como yo le llamo al licenciado Luis Miguel, desde que lo conozco hace muchos años, recuerdo cuando él era titular en Educación Sindical, sus clausuras muchas veces las hacía por la tarde noche.

(P).- ¿Qué sigue para ti más adelante?

(R).- Pues mira, considero retirarme del servicio activo, de ser posible, a los 35 años de antigüedad, quiero irme bien, los pocos años que tenga uno hay que vivirlos con tranquilidad, sobre todo a raíz de la enfermedad que padezco, porque soy diabético.

(P).- Muchas gracias Rubén y una felicitación.

(R).- Muchas gracias a ustedes, porque no me esperaba algo como esto, de verdad se los agradezco.

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